¿Por qué tanto brinco si el el suelo está parejo? se preguntaba mi tía abuela cuando se suscitaba algún conflicto familiar de esos que levantaban polvo. Siempre me causó gracia y no lo tenía muy claro. Ahora es uno de mis favoritos; me recuerda que no debo alterarme por nada. Siempre las cosas están en el lugar que deben estar a pesar de que nuestra percepción diga lo contrario. Aplica a prácticamente todas las situaciones de vida. Me habla también de algo que me ocupa mucho y es la FE. Si estoy confiada en que las cosas están al cuidado de DIOS, no tengo por qué estar alterada. Claro, hay momentos, que nos definen como humanos, a mi modo de ver, en el que sentimos desesperanza, ira, inconformidad, negación, rabia, tristeza y muchas otras emociones más. Sin embargo, no hay que quedarse allí. Se recobra el sano juicio y se vuelve a la PAZ que merecemos, que siempre buscamos. Esa PAZ que no está fuera de nosotros; esa PAZ que es sobre todo una decisión.
Admiro mucho toda la filosofía de Facundo Cabral; un hombre que tuvo mucho por qué angustiarse y sin embargo siempre dio un mensaje positivo y esperanzador. Aquí nos habla de la tranquilidad y la comparto.
FELIZ NOCHE!!!
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