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miércoles, 18 de febrero de 2015

LA PRUDENCIA. OTRA VIRTUD CARDINAL



La PRUDENCIA es otra de las virtudes cardinales. Tiene que ver con el discernimiento para elegir lo que nos conviene y evadir lo que nos puede perjudicar. Dentro del catolicismo se asevera que gracias a la prudencia podemos saber la justa medida para vivir las otras virtudes cardinales.  La PRUDENCIA también la relacionamos con el decir. Somos prudentes cuando escogemos las palabras con que nos dirigimos a otros. La PRUDENCIA hace que seamos respetuosos de la libertad de actuar de otros; nos motiva a escuchar sin juzgar,  a acompañar sin condicionar, a discutir sin buscar vencer.
Sin embargo, hay que estar despiertos y tener certeza de cuándo somos prudentes y  cuándo utilizamos el nombre de esta fundamental virtud para tapar un grado supremo de ignorancia. Con dolor he escuchado de algunas personas que permiten que ocurran verdaderas atrocidades y se escudan diciendo que no intervinieron porque son "muy prudentes". Grave confusión; si escucho que el vecino golpea a la esposa o a los niños no soy prudente al callar la agresión; allí me convierto en cómplice. Si se de alguien que prostituye niños y callo por supuesto que nadie puede decirme prudente. Si conozco dónde y quién vende drogas y no denuncio, tampoco soy prudente. Listar ejemplos se convertiría en un blog interminable. Cada uno identifique si sus actos son pruedentes o son una cruel complicidad.

Pidamos a nuestro PODER SUPERIOR, el de cada uno, el discernimiento para no caer en el conformismo disfrazado de prudencia.

martes, 10 de febrero de 2015

LA JUSTICIA, VIRTUD CARDINAL



La palabra cardinal proviene del latín cardinalis que significa principal, fundamental. Así tenemos puntos cardinales, referenciados por sitios polares y por la salida y puesta del sol; números cardinales relativos a una interesante teoría de conjuntos; el viento cardinal que  es el que sopla de cualquiera de los puntos cardinales del horizonte;  y, virtudes cardinales
Las virtudes cardinales son aquellas que cuándo se poseen propician la práctica de otras contenidas en ellas. Hay cuatro virtudes cardinales: la prudencia, la templanza y la fortaleza y la JUSTICIA.
Para Platón la JUSTICIA es la virtud gracias a la cuál se adquieren las otras y una vez adquiridas todas, la justicia se encarga de mantenerlas unidas.  Esta virtud provoca en el ser  humano el deseo de que cada quien tenga lo necesario, lo que se merece. Se la suele representar con una venda en los ojos, ya que la verdadera justicia no toma partido, siempre es objetiva.
También la justicia va de la mano con el principio de equidad. Una persona justa sentirá la necesidad de que cada persona cercana y lejana tenga al menos, sus mismas posibilidades en cuanto a salud, estudio, vivienda, alimentación y otros bienes tanto materiales como espirituales.

No es casualidad que dentro de la práctica religiosa, y específicamente en La Biblia se observe constantemente a los justos dentro del grupo de hambrientos, de perseguidos, de oprimidos. ¿Quién más justo que aquél que en carne propia ha vivido la injusticia? La justicia es una decisión; un estar atento; un no dejarnos llevar por los remolinos de la vida; un vivir respetando los derechos de otros y de la naturaleza.  
Que más justicia que la que expresó Jesús  en Mateo 22, 15-21

DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.

 Resultado de imagen de imagenes sobre justicia

lunes, 2 de febrero de 2015

VIRTUDES TEOLOGALES: LA ESPERANZA




La esperanza está definida como un estado de ánimo en el cual vemos posible lo que deseamos. Tiene la misma raíz de esperar. Esperar es no desesperar.
Cuando las situaciones de la vida se ven complicadas y no hallamos el camino que nos saque del laberinto; en los momentos en que nos sentimos abandonados de nuestros amigos,  de nuestra familia y de nuestros propios sueños;  durante el vacío, la soledad y el desconcierto, surge, para casi todos los seres humanos, la esperanza.
La esperanza entonces, se antoja luminosa; da un inmenso sentido a la vida y nos devuelve los deseos de luchar, de seguir adelante, de renovar las fuerzas para alcanzar nuestros sueños o, para, simplemente, seguir viviendo.
En ocasiones la esperanza no llega de la nada sino más bien la obtenemos de un trabajo encaminado a conseguir un bien.  Si planteamos un proyecto de vida y con sinceridad vemos la posibilidad de realizarlo; si tenemos alrededor personas que tienen esperanza a pesar de todo lo que las rodea; si al despertar agradecemos por la infinidad de nuevas posibilidades; si vamos paso a paso pero con seguridad, indudablemente haremos progresos que nos llevarán a mantener viva la esperanza.
En cuanto a la esperanza como virtud teologal es exactamente lo mismo la constancia enfocada a trabajar y caminar hacia una vida eterna prometida. Esto se logra con la ayuda de DIOS quien pondrá  a nuestra disposición todos los medios sean naturales o sobrenaturales para que lleguemos a ese destino.
Entonces sigamos viviendo llenos de esperanza y cómo lo dice el proverbio japonés

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar







martes, 27 de enero de 2015

VIRTUDES TEOLOGALES Y CARDINALES: LA FE



Una definición de virtud se refiere a la disposición de hacer bien las cosas. Supone comportarse de acuerdo a un código aceptado como correcto. Actuar con virtud es poseer el ánimo de guiarse por la razón natural de hacer el bien. Una persona virtuosa normalmente es considerada como fuerte, proclive a hacer que las cosas pasen, entusiasta en llevar al alma a actuar siempre bajo la ley moral.

Dentro de la religión Católica se distinguen virtudes teologales y virtudes cardinales.
La primera virtud teologal es la FE. Sin embargo, la fe, como tal no se circunscribe al ámbito religioso.

Dar fe de algo dice que una persona con la investidura correcta asevera que un asunto es cierto. Se ve mucho en el plano legal en el que algunos profesionales en derecho tienen lo que se denomina FE PÚBLICA.  
También manifestamos tener fe cuando estamos seguros de que  un hijo, un colega, un amigo, o cualquier otra persona que conocemos, alcanzará una meta particular.
La fe, entonces, no es ajena al ser humano sea cual sea su sistema de creencias.  ¿Qué sería de los seres humanos sin fe? Vivir la virtud de la FE es tener la fuerza de mirar hacia un futuro prometedor.
Para los cristianos la FE es la que expresaba el Apóstol Pablo: la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Esperamos la vida eterna, no vemos el cielo prometido, no hemos visto a DIOS pero anhelamos ese encuentro. Caminamos por fe en este mundo y aprendemos todo lo necesario y confiamos en que estaremos cara a cara con Jesús.
Esta creencia nos hermana; nos hace dar palabras de aliento; nos mueve a orar; nos impulsa a estar en paz a pesar de.
Vivir en FE es vivir con la certeza de que todo en mi vida está al cuidado de DIOS. Escoger vivir en FE es PLENITUD y gozo.
Así como las sonrisas devuelven sonrisas, si transmitimos a otros nuestra FE los contagiaremos y estaremos creando un mundo más optimista.

COMPARTE TU FE!!!!!

La fe abarca lo invisible, no conoce la limitación de los sentidos; además trasciende los límites de la razón humana, el proceso de la naturaleza, los términos de la experiencia.               San Bernardo