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lunes, 2 de febrero de 2015

VIRTUDES TEOLOGALES: LA ESPERANZA




La esperanza está definida como un estado de ánimo en el cual vemos posible lo que deseamos. Tiene la misma raíz de esperar. Esperar es no desesperar.
Cuando las situaciones de la vida se ven complicadas y no hallamos el camino que nos saque del laberinto; en los momentos en que nos sentimos abandonados de nuestros amigos,  de nuestra familia y de nuestros propios sueños;  durante el vacío, la soledad y el desconcierto, surge, para casi todos los seres humanos, la esperanza.
La esperanza entonces, se antoja luminosa; da un inmenso sentido a la vida y nos devuelve los deseos de luchar, de seguir adelante, de renovar las fuerzas para alcanzar nuestros sueños o, para, simplemente, seguir viviendo.
En ocasiones la esperanza no llega de la nada sino más bien la obtenemos de un trabajo encaminado a conseguir un bien.  Si planteamos un proyecto de vida y con sinceridad vemos la posibilidad de realizarlo; si tenemos alrededor personas que tienen esperanza a pesar de todo lo que las rodea; si al despertar agradecemos por la infinidad de nuevas posibilidades; si vamos paso a paso pero con seguridad, indudablemente haremos progresos que nos llevarán a mantener viva la esperanza.
En cuanto a la esperanza como virtud teologal es exactamente lo mismo la constancia enfocada a trabajar y caminar hacia una vida eterna prometida. Esto se logra con la ayuda de DIOS quien pondrá  a nuestra disposición todos los medios sean naturales o sobrenaturales para que lleguemos a ese destino.
Entonces sigamos viviendo llenos de esperanza y cómo lo dice el proverbio japonés

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar







sábado, 3 de enero de 2015

ENCUENTRO CON AMIGOS

Compartir de la forma que llamo "en vivo" con los amigos es siempre muy reconfortante. Hoy conocí un lugar nuevo, un amigo nuevo, una palabra nueva. En medio de una vista totalmente verde, con montañas imponentes, con una naciente de rio y con la esperanza creadora que se respira en el lugar,  la tarde fue esplendorosa. ¡Cómo olvido a menudo que vivir en TOTAL PLENITUD puede resultar tan fácil! Está tan cerca. Es tan alcanzable. Es tan necesario.

Buen momento para recordar un verso del poema Anillo, de Jorge Guillén

Hay tanta plenitud en esta hora, 
tranquila entre las palmas de algún hado, 
que el curso del instante se demora
lentísimo, cortés, enamorado. 

Si por alguna prisa, de esas que siempre traspasan los mejores deseos de tranquilidad, olvido este silencio, esta paz, este gozo y olvido agradecer a Dios por todo los regalos que me hace día a día, pido que mi memoria regrese pronto y me devuelva a este camino que quiero y disfruto.

Termino tan exquisito día con un buen manicure y pedicure, un chocolate bien caliente, unas reflexiones del libro Una madre conforme al corazón de Dios y alguna comedia que me haga reir mucho.