viernes, 23 de enero de 2015

LOS MANDALAS



Los mandalas o mándalas son figuras circulares a las que también se les llama “círculos mágicos”.
En la tradición india y tibetana representan la relación del ser humano dentro del cosmos. El universo reproduce las figuras circulares en muchos elementos: el sistema solar, una flor, una célula. Los mandalas nacen de la observación del universo con profundidad y respeto. De ahí su misticismo.
Muchos opinan que el simple ejercicio de colorear mandalas puede contrarrestar los males modernos que más daño están haciendo a la humanidad: la depresión, el estrés, angustia, soledad, inseguridad, entre otros. Colorear un mandala puede reconectarnos con nuestro yo y darnos una perspectiva más serena de las situaciones por las que pasamos.
Hay otras actividades que toman esta técnica ancestral como un modelo para solucionar problemas concretos de ciertos grupos.
Así, en la Universidad Earth, tuve la grata sorpresa de conocer un sistema productivo al que llaman Agricultura de Mandala. El círculo central es un estanque en el que se cultiva la carne que puede ser tilapia y patos. Se asegura así la fuente de proteínas para las familias. Alrededor de esta poza se generan nueve círculos que contienen los más variados cultivos que servirán de auto sostenibilidad y también para vender en mercados locales o intercambiar con la comunidad. En los círculos externos suele sembrarse banano y plátano que son cultivos que viven varios años y que además protegen del viento a los cultivos más pequeños. Lo muy bueno de este tipo de cultivos es el poco espacio que requiere para desarrollarse.
Así como colorear mandalas nos devuelve un poco de tranquilidad, sembrar atendiendo estos principios proporciona una armonía con el medio. Así podremos decir
“El que vive en armonía consigo mismo vive en armonía con el universo.” – Marcus Aurelius



 



 

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