lunes, 12 de enero de 2015

EL BAILE COMO EJERCICIO FÍSICO Y EMOCIONAL

Cuando era niña una pareja de tíos me llevaban a un lugar llamado El Jardín; allí me embelezaba viéndolos bailar. No solo me pasaba a mí; toda la gente del lugar detenían sus danzas para hacerle rueda a aquella pareja que daba un espectáculo delicioso. En el baile, en las miradas, en las expresiones había un halo de seducción contagioso, disfrutable. Yo estaba muy pequeña para comprender todo esto. Lo entiendo ahora cuando bailar me resulta tan mágico.
Decenas de ritmos bailables complacen a miles de fans de esta actividad tan exquisita. Bailar, además, es un excelente ejercicio pues mejora la circulación, ayuda a prevenir la osteoporosis, mejora la postura, si se practica con regularidad puede bajar los niveles de colesterol malo y subir los del bueno. También, a nivel emocional es muy beneficioso ya que contribuye en la prevención del Alzheimer pues mantiene el cerebro en forma mejorando la memoria (al aprender difrentes rutinas); bailar aumenta la autoestima y la sensación de bienestar al producir endorfinas necesarias para evitar cuadros depresivos.
El baile se me antoja como una metáfora de vida, te toca un ritmo, escojés una pareja, la seducís, la mantenés bien apretada mientras dura la magia de la música. Después de una pausa al final de la música se toma la desición de seguir bailando o pasar a ser un simple observador.

Bailes sensuales como el tango o el bolero, nos cautivan, nos hacen soñar y vivir por unos minutos una vida de ensueño y romance. Nada más atinado que dejar de pensar cuando se baila... tal como lo decía Michael Jackson

Pensar es el mayor error que un bailarín puede cometer. No hay que pensar, hay que sentir. -  
 

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