martes, 27 de enero de 2015

VIRTUDES TEOLOGALES Y CARDINALES: LA FE



Una definición de virtud se refiere a la disposición de hacer bien las cosas. Supone comportarse de acuerdo a un código aceptado como correcto. Actuar con virtud es poseer el ánimo de guiarse por la razón natural de hacer el bien. Una persona virtuosa normalmente es considerada como fuerte, proclive a hacer que las cosas pasen, entusiasta en llevar al alma a actuar siempre bajo la ley moral.

Dentro de la religión Católica se distinguen virtudes teologales y virtudes cardinales.
La primera virtud teologal es la FE. Sin embargo, la fe, como tal no se circunscribe al ámbito religioso.

Dar fe de algo dice que una persona con la investidura correcta asevera que un asunto es cierto. Se ve mucho en el plano legal en el que algunos profesionales en derecho tienen lo que se denomina FE PÚBLICA.  
También manifestamos tener fe cuando estamos seguros de que  un hijo, un colega, un amigo, o cualquier otra persona que conocemos, alcanzará una meta particular.
La fe, entonces, no es ajena al ser humano sea cual sea su sistema de creencias.  ¿Qué sería de los seres humanos sin fe? Vivir la virtud de la FE es tener la fuerza de mirar hacia un futuro prometedor.
Para los cristianos la FE es la que expresaba el Apóstol Pablo: la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Esperamos la vida eterna, no vemos el cielo prometido, no hemos visto a DIOS pero anhelamos ese encuentro. Caminamos por fe en este mundo y aprendemos todo lo necesario y confiamos en que estaremos cara a cara con Jesús.
Esta creencia nos hermana; nos hace dar palabras de aliento; nos mueve a orar; nos impulsa a estar en paz a pesar de.
Vivir en FE es vivir con la certeza de que todo en mi vida está al cuidado de DIOS. Escoger vivir en FE es PLENITUD y gozo.
Así como las sonrisas devuelven sonrisas, si transmitimos a otros nuestra FE los contagiaremos y estaremos creando un mundo más optimista.

COMPARTE TU FE!!!!!

La fe abarca lo invisible, no conoce la limitación de los sentidos; además trasciende los límites de la razón humana, el proceso de la naturaleza, los términos de la experiencia.               San Bernardo 
 

lunes, 26 de enero de 2015

EL AGRADECIMIENTO



Agradecer, según el diccionario de la RAE, es tener un sentimiento de estimación hacia un favor o beneficio que hemos recibido.
No necesariamente se debe devolver el favor. Algunas veces, esto es imposible. Con solo tener presente el bien disfrutado y la persona o personas que nos los dieron, toda la maquinaria de la gratitud se pone a funcionar.
Y, ¿esto qué significa? Bueno, pues simplemente vivir en PLENITUD. Cuando damos gracias a la vida o a Dios  o al Universo, según sea nuestra creencia, nos sentimos completos. Al no tener carencias en nuestro subconsciente la prosperidad fluye sin ninguna traba.
En ocasiones, si estamos pasando por situaciones muy difíciles, resulta un poco difícil ser agradecido. En estos momentos podemos proponernos agradecer por cosas que damos por sentadas. Por ejemplo, sin ahondar en una lista, podemos dar gracias por respirar, por poder diferenciar diversos aromas, por sentir el calor o el frío, por poder ver una nube moverse sin voluntad a merced del viento, por escuchar el canto de las aves o el tren que atraviesa las vías. Incluso por sentir sed y hambre y poder saciarlas; y ni qué decir agradecer por  nuestras funciones corporales.
Si adoptamos esta práctica diariamente, muy pronto estaremos agradeciendo a cada momento, por todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Nuestra lista de agradecimientos se irá agrandando y no dejaremos espacio para sentir ninguna carencia.
No lo dejemos para mañana. Agradezcamos hoy por el día que termina y esta noche que nos brindará un placentero descanso. Agradezcamos y no nos cansemos nunca de agradecer. Vivamos acorde al viejo probervio hebreo:

El que da debe olvidar; pero el que recibe, siempre debe recordar.






 


domingo, 25 de enero de 2015

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO PARA ADQUIRIR EL SANTO BALANCE



Se acaba el domingo, para muchos día de descanso laboral, de compartir espiritualmente  y pasarlo con la familia y amigos.
Para los que regresamos mañana al trabajo, propongo que nos unamos en  oración para conservar este día placentero durante toda la semana.  Dios está atento a nuestras oraciones y esta, en particular, es sencilla, breve y profunda. Logra reconectarnos con la PAZ INTERIOR y nos da la seguridad de que nuestros pensamientos y acciones estarán protegidos para nuestro bien, durante toda la semana y por mucho más si continuamos orando.
Señor concédeme:
    -La serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar
    -El valor para cambiar aquellas que puedo
    -Y la sabiduría para conocer la diferencia.

Oh Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre:
    - lo que debo pensar,
    - lo que debo decir,
    - cómo debo decirlo,
    - lo que debo callar,
    - lo que debo escribir,
    - cómo debo de obrar.

Para procurar vuestra Gloria, el bien de las almas y mi propia santificación. Espíritu Santo ilumina mi entendimiento y fortifica mi voluntad. Señor dame el balance divino en mi vida. Gloria a ti Señor.


 








sábado, 24 de enero de 2015

LAS NOVELAS




Las novelas son pasaporte a un plano ficcional que puede, eventualmente, arrobarnos. Hay novelas de todo tipo y para distintas edades. Los más jóvenes disfrutarán de una novela de aventura; las novelas románticas no han pasado de moda; las detectivescas son de las favoritas de un amplio sector; las biográficas gozan de prestigio para algunos.
En mi caso particular disfruto mucho las novelas de escritores latinoamericanos; cuando leí La tregua de Mario Benedetti quedé atribulada al pensar que la vida jugaba de esa manera y que historias similares se hacían realidad a diario.
Con La mujer habitada de Gioconda Belli, me volví parte de la historia, a tal punto que me manejaba con sumo cuidado para no delatar a los protagonistas en sus actividades insurgentes.
Cien años de soledad, del laureado Gabriel García Márquez, desató a tal punto mi imaginación que en más de una ocasión quise ayudar a Amaranta a destejer su mortaja, conocer a los gemelos y por supuesto a Remedios la bella para ver si yo era capaz de soportar tanta belleza.
Existen otras novelas que se han popularizado gracias a la televisión. Masivamente se captura la atención de miles y miles de personas que día a día viven las más variadas intrigas de los personajes, colmados en las más de las ocasiones de un resentimiento y maldad indescriptibles. Dentro de estas telenovelas podemos rescatar algunas que tienen un mensaje aleccionador y que por este detalle se tornan interesantes. Por ejemplo la de la niña que a toda costa consiguió un par de senos que la harían entrar al paraíso. También la de la joven madre soltera que en el afán de mejorar la condición económica de su familia viaja a trabajar en el extranjero y es víctima del tráfico de personas.
Algunas resaltan valores como era el caso de aquella en la que una joven padece de leucemia y su madre hace todo lo que está a su alcance para que su hija recupere la salud.
En fin, este género literario puede regalarnos momentos sublimes cuando encontramos ese texto que hace clic con nuestra visión de mundo, con nuestros sueños y por qué no, con nuestra propia historia de vida. Así que no nos privemos, a leer se ha dicho.. y a ver televisión de vez en cuando.

“Una novela debe mostrar el mundo tal como es. Como piensan los personajes, como suceden los hechos... Una novela debería de algún modo revelar el origen de nuestros actos.Mario Vargas Llosa.










viernes, 23 de enero de 2015

LOS MANDALAS



Los mandalas o mándalas son figuras circulares a las que también se les llama “círculos mágicos”.
En la tradición india y tibetana representan la relación del ser humano dentro del cosmos. El universo reproduce las figuras circulares en muchos elementos: el sistema solar, una flor, una célula. Los mandalas nacen de la observación del universo con profundidad y respeto. De ahí su misticismo.
Muchos opinan que el simple ejercicio de colorear mandalas puede contrarrestar los males modernos que más daño están haciendo a la humanidad: la depresión, el estrés, angustia, soledad, inseguridad, entre otros. Colorear un mandala puede reconectarnos con nuestro yo y darnos una perspectiva más serena de las situaciones por las que pasamos.
Hay otras actividades que toman esta técnica ancestral como un modelo para solucionar problemas concretos de ciertos grupos.
Así, en la Universidad Earth, tuve la grata sorpresa de conocer un sistema productivo al que llaman Agricultura de Mandala. El círculo central es un estanque en el que se cultiva la carne que puede ser tilapia y patos. Se asegura así la fuente de proteínas para las familias. Alrededor de esta poza se generan nueve círculos que contienen los más variados cultivos que servirán de auto sostenibilidad y también para vender en mercados locales o intercambiar con la comunidad. En los círculos externos suele sembrarse banano y plátano que son cultivos que viven varios años y que además protegen del viento a los cultivos más pequeños. Lo muy bueno de este tipo de cultivos es el poco espacio que requiere para desarrollarse.
Así como colorear mandalas nos devuelve un poco de tranquilidad, sembrar atendiendo estos principios proporciona una armonía con el medio. Así podremos decir
“El que vive en armonía consigo mismo vive en armonía con el universo.” – Marcus Aurelius