lunes, 2 de febrero de 2015

VIRTUDES TEOLOGALES: LA ESPERANZA




La esperanza está definida como un estado de ánimo en el cual vemos posible lo que deseamos. Tiene la misma raíz de esperar. Esperar es no desesperar.
Cuando las situaciones de la vida se ven complicadas y no hallamos el camino que nos saque del laberinto; en los momentos en que nos sentimos abandonados de nuestros amigos,  de nuestra familia y de nuestros propios sueños;  durante el vacío, la soledad y el desconcierto, surge, para casi todos los seres humanos, la esperanza.
La esperanza entonces, se antoja luminosa; da un inmenso sentido a la vida y nos devuelve los deseos de luchar, de seguir adelante, de renovar las fuerzas para alcanzar nuestros sueños o, para, simplemente, seguir viviendo.
En ocasiones la esperanza no llega de la nada sino más bien la obtenemos de un trabajo encaminado a conseguir un bien.  Si planteamos un proyecto de vida y con sinceridad vemos la posibilidad de realizarlo; si tenemos alrededor personas que tienen esperanza a pesar de todo lo que las rodea; si al despertar agradecemos por la infinidad de nuevas posibilidades; si vamos paso a paso pero con seguridad, indudablemente haremos progresos que nos llevarán a mantener viva la esperanza.
En cuanto a la esperanza como virtud teologal es exactamente lo mismo la constancia enfocada a trabajar y caminar hacia una vida eterna prometida. Esto se logra con la ayuda de DIOS quien pondrá  a nuestra disposición todos los medios sean naturales o sobrenaturales para que lleguemos a ese destino.
Entonces sigamos viviendo llenos de esperanza y cómo lo dice el proverbio japonés

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar







No hay comentarios:

Publicar un comentario